CRITERIOS PARA LA SELECCIÓN, ORGANIZACIÓN Y SECUENCIACIÓN DE LOS CONTENIDOS EN BACHILLERATO.

La selección, organización y secuenciación de los contenidos de Bachillerato debe responder por un lado a las características propias del alumnado que cursa este nivel de enseñanza, por otro a la lógica interna de la materia, sin olvidar la contextualización y conexión con la realidad. Respondiendo a estos principios, se pueden tener presentes los siguientes criterios:

1.- Atención al desarrollo cognitivo progresivo del alumno: es necesario prestar especial atención a una progresión adecuada de las realidades que se deben conocer y a las capacidades de razonamiento y adquisición de estas realidades que el alumnado presente y desarrolle paulatinamente.

2.- Conexión con los intereses y necesidades del alumnado: los contenidos deben ser significativos en relación con el desarrollo y madurez del alumnado y conectar con sus intereses y necesidades, de tal manera que puedan ser aplicados en situaciones concretas y reales y les ayuden a resolver problemas y comprender la realidad. En este sentido, deben ser igualmente significativos para el profesor.

3.- Adecuación entre los contenidos y los objetivos generales de etapa y las finalidades educativas: los contenidos son el medio para conseguir los objetivos y finalidades propuestos en esta etapa y deben responder a lo que se marca en el Bachillerato y en cada Proyecto Curricular en particular.

4.- Respecto a la lógica interna de la materia, cabe subrayar los siguientes aspectos: la adecuación entre los nuevos contenidos y los conocimientos previos del alumnado, la continuidad y progresión en la adquisición de contenidos y el grado de complejidad de los mismos, la consiguiente interrelación entre los diferentes contenidos para favorecer el aprendizaje significativo, la adquisición simultánea de conceptos, procedimientos y actitudes, si bien los primeros adquieren en Bachillerato mayor importancia; no obstante, las características de la materia podrá determinar la priorización de uno de ellos.

5.- Relevancia social y cultural: dada la función socializadora que cumple la Educación, los contenidos deben responder a conocimientos considerados cultural y socialmente relevantes y deben permitir su inserción en el medio social cultural que rodea al alumnado. En este sentido, se deben contextualizar y conectar con el entorno social y cultural del centro.