Tema 6. La población española: Evolución y distribución. La dinámica natural. Los movimientos migratorios. Estructura y composición de la población

 


La demografía es la ciencia que estudia la población y su relación con el territorio. Es una rama de la geografía humana y tiene gran utilidad pues sirve para comprender los fenómenos geográficos y prever tendencias futuras. Con la llegada del siglo XX se inicia el Nuevo Régimen demográfico en España. En la primera mitad hay altas tasas de crecimiento pues la mortalidad bajo bruscamente y la natalidad conituo alta. En la segunda mitad, tras el baby bomm y los grandes emigraciones, el proceso de envejecimiento de la población española es evidente, con la característica que de ser un país emigrante pasamos a otro inmigrante. En la actualidad alguanas tendencias demográficas están cambiando debido a la crisis. En cuanto a la distribución de la población, a partir del siglo XVIII cambio la tendencia de la distribución despoblandose en el interior y el mundo rural y poblándose la periferia y el mundo urbano, fenómeno que continua en la actualidad.

I. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA

Hasta 1857 no hay fuentes estadísticas fiables por lo tanto no tenemos datos concretos. A nivel general la población se caracterizaba por unas altas tasas de natalidad y mortalidad, escaso crecimiento vegetativo y dientes de sierra en ese crecimiento, pues a esta de crecimiento le seguían otras donde se perdía población, sobre todo en la edad media y en el siglo XVII con las tres gracias (guerra, hambrunas y peste). El primer censo es de 1857 y hasta 1900 la población crece sólo en tres millones, lo que indica un crecimiento débil, pues tanto las tasas de natalidad como de mortalidad son altas. Diferenciamos dos etapas en la evolución de la población española, la preestadística yla estadística que difieren en el ritmo y la intensidad de crecimiento, así como en la cantidad ycalidad de las fuentes de información. Para estudiar el siglo XX y lo que llevamos de XXI vamos a dividir en dos peridos; la primera mitad del siglo y el resto, dividiendo a su vez en tres periodos esta segunda etapa.

España más que duplica su población entre 1900 y 1980, y mantiene un ritmo de crecimiento de la población bastante alto en torno al S.20. Desaparecen las oscilaciones del 19. Lo más significativo es la última mitad del S.20. Demuestra que en España no se hizo la transición demográfica en el 19, sino que ese cambio se realiza a trancas y barrancas, y se culmina en el S.20. En el 1900 las tasas daban una esperanza de vida al nacer muy baja (demografía tradicional) y unas altas tasas de natalidad. En 1980 se dan pautas demográficas muy diferentes. Se ha más que duplicado la esperanza de vida y ha bajado mucho la tasa natalidad, eso es debido a que se completó el grado de desarrollo y modernización. Habría que recordar las causas de la bajada de la mortalidad y la natalidad.

EL RÉGIMEN DEMOGRÁFICO ANTIGUO (hasta principios del s. XX) se caracteriza por tasas de natalidad (>30 ‰) y mortalidad (>25‰) altas y oscilantes, en consecuencia el crecimiento natural es bajo y está a veces salpicado de retrocesos cuando se dispara la mortalidad catastrófica a causa de epidemias, guerras o, hambre provocado por malas cosechas de cereales que originaban la subida del precio del grano.
    o Las causas que explican las altas y oscilantes tasas de natalidad son el predominio de una economía y sociedad rural en la que los hijos eran mano de obra que ayudaban
en el trabajo del campo, y la inexistencia de sistemas eficaces de controlar la natalidad. No obstante la natalidad podía hundirse en momentos de guerra y hambre, que no sólo causaban sobremortalidad sino subnatalidad.
    o Las causas que explican las altas y oscilantes tasas de mortalidad son el bajo nivel de vida responsable a su vez de una alimentación inadecuada que hace al cuerpo menos resistente a la enfermedad y a la muerte; las precarias condiciones médicas y sanitarias; la falta de higiene tanto privada como pública (tardío establecimiento del agua potable, alcantarillado y recogida de basuras).

I.1.- Primera mitad del siglo XX (1900-1950)

Se caracteriza por un alto ritmo de crecimiento, ganándose más de nueve millones de personas. Esto se explica por situarse en la primea fase de la transición demográfica, donde la mortalidad baja significativamente y la natalidad sigue alta. Se acaba el viejo régimen demográfico y empieza el nuevo. En esta primera fase hay un gran crecimiento. Como el desarrollo económico es lo suficiente para que mejoren las condiciones sanitarias, higiénicas y alimenticias pero no lo bastante como para que baje la natalidad el crecimiento de la población es fuerte, aunque estuviera salpicado de crisis demográficas como la guerra del norte de África, la gripe de 1918, la Guerra Civil o la emigración a Iberomamércia, Argelia o Francia.

I.2.- Segunda mitad del siglo XX

En la segunda mitad asistimos a la última fase de la transición demográfica y a la llegada del actual régimen demográfico que se caracteriza por bajas tasas de crecimiento vegetativo, pero por unas tasas de natalidad y mortalidad baja. Distinguiremos a su vez tres etapas. De los cincuenta a los 70, de los 80 hasta el 2007 y desde ahí a la actualidad.

I.2.1.- Desde los cincuenta a los setenta

Asistimos a la última fase de la transición demográfica y a la época donde más ha crecido la población. La mortalidad sigue bajando debido a las mejores condiciones de vida y la natalidad sigue alta, ya que aunque se produce un desarrollo económico grande, no es lo suficiente como para que baje la natalidad. Se da el conocido baby-boom del desarrollismo español, que se explica por la mejora de la economía tras la autarquía y la llegada de la modernización absoluta. Coincide con la tercera revolución industrial en España y el fin de nuestro aislamiento internacional, ya que en 1953 firmamos el pacto con los americanos y en 1959 se produce el plan de estabilización, lo que se combina también con una política pronatalista.  Hay que insistir en que en el período 1.956- 65, cuando tuvo lugar lo que algunos autores han denominado“ el baby boom posbélico retrasado”, debido al cambio de política económica y a la ruptura del bloqueo internacional, que permitieron la recuperación de la economía y de la natalidad. Pero el crecimiento vegetativo fue en esta fase más alto que el real, pues la emigración a Europa occidental resto efectivos poblacionales.

1.2.2.- Desde 1975 a 2007
Entramos en el Nuevo Régimen demográfico caracterizado por el crecimiento vegetativo escaso, ya que tanto la mortalidad como la natalidad han bajado mucho. Es decir, igual que en Europa pero con unas décadas de retraso. Desde 1975 se produce un fortísima bajada en la tasa de natalidad, que llega a ser, en los 90, de las menores de Europa y hace que la tasa de hijos por mujer quede lejos del nivel de reemplazo generacional. La natalidad desciende bruscamente a partir de 1.975, la tasa actual de natalidad es muy baja (9,47‰ en 1.999 y 10,5‰ en el 2.009). En 1981 la tasa de reemplazamiento o índice sintético de fecundidad fue de 2,1 hijos por mujer, desde entonces ha descendido a 1,3 en 2009, lo que supone que cada pareja no es sustituida por otra, no se cubre el relevo generacional. Las causas que explican esta drástica reducción de la natalidad son diversas: la crisis económica de 1.975, la incorporación de la mujer al trabajo, la despenalización y difusión de los anticonceptivos, la disminución de la influencia religiosa, el aumento del nivel de vida y cultural, pasando la familia de unidad de trabajo a unidad de conumo, el cambio de mentalidad de la sociedad española, que cada vez valora más el bienestar individual y el diferente significado económico de los hijos (fuerte coste en la educación y mantenimiento en vez de aportar trabajo como en las antiguas sociedades rurales y el sostén en la vejez no depende de la descendencia sino del estado a través de las pensiones...

La mortalidad se mantiene en limites bajos, lo que no impide que el durante los 90 el crecimiento vegetativo en algunos años sea negativo. La mortalidad se mantiene en tasas bajas y oscilantes (8,2‰ en el 2009), y desde 1.981 ha aumentado ligeramente debido al envejecimiento de la población. Las causas de la mortalidad general han cambiado: disminuye la importancia de las enfermedades infecciosas y aumentan las llamadas “tres c” (enfermedades cardiovasculares, cáncer y accidentes de carretera) además está creciendo la incidencia del sida y del Alzheimer o demencia senil.

En 1999 la TCN llegó a ser de 0,9‰, muy próxima al crecimiento 0, pero a partir de entonces se ha recuperado por el efecto que la inmigración de extranjeros ha tenido en el rejuvenecimiento de la población española, contribuyendo a aumentar la tasa natalidad y disminuir la tasa de mortalidad.
Los fenómenos migratorios, retorno de emigrantes a finales de los 70 y primeros 80, y comienzo de la inmigración conforme avanza la década de los 90, hace que haya un crecimiento global de la población, si bien que a niveles mucho más moderados que en las etapas precedentes. La primera década del siglo XXI es la de más importante crecimiento poblacional de toda nuestra historia. Estará marcada por los fenómenos migratorios El crecimiento vegetativo siguió siendo escaso, si bien se frena, y revierte levemente, la tendencia a la baja de la tasa de natalidad, especialmente por el diferente comportamiento natalicio de las mujeres inmigrantes. Pero lo decisivo, con mucha diferencia, es la llegada de inmigrantes que desde finales del siglo recién cumplido han ido llegando y que en estos años (hasta 2008) van a venir a un ritmo trepidante ocupando nichos del mercado laboral con especiales dificultades debido a sus bajos salarios, duras condiciones de vida o estigmatización. Inmigración que llega, sobre todo de África, América Latina, y Europa del este. Es decir, pasamos de ser un país emigrante a otro inmigrante

I.2.3.- Desde 2007 hasta la actualidad

Desde 2008, debido a la crisis, los comportamientos demográficos vuelve a variar. Y el crecimiento poblacional se atenua. La inmigración se reduce, mientras que comienza un rebrote de la emigración (tanto de retornos de inmigrantes, como de una nueva emigración de jóvenes españoles). Por otra parte la tasa de natalidad de las inmigrantes comienza un proceso, no concluido, de acercamiento a la de las españolas. Por otra parte, la crisis hace que vuelva a descender la natalidad, fenómeno que había tocado techo y apuntaba en los primeros años del siglo XXI a cierto repunte.

Perspectivas de futuro.
El crecimiento vegetativo, salvo catástrofe, parece que se mantendrá a niveles bajos. Solo una profunda debacle económica-social o situaciones extraordinarias podrían propiciar una elevación sustancial de la mortalidad. Por lo que está tasa se mantendrá baja o aumentará levemente debido a que se parte de una población más envejecida. Por parte de la tasa de natalidad también es previsible el mantenimiento a niveles bajos, pues si bien tras la acusada bajada que culmina en los 90 se observaba un repunte muy tenue, el mismo se encuentra con dos factores que parece incidir en que no subirá de manera notable: la crisis económica y el progresivo acomodamiento de la mayor parte de los contingentes de inmigrantes a comportamientos natalicios parecidos a los autóctonos.
Los movimientos migratorios, siempre tan sensibles a los ciclos económicos, son toda una incertidumbre. La realidad del paro provocado por la Crisis económica (que afecta de manera sobresaliente a un mercado laboral muy dependiente de las fluctuaciones económicas internacionales y mucho más sensible a dichos vaivenes que el de otros países europeos) hace que se haya frenado la recepción de inmigrantes, mientras que se multiplican los retornos y una modesta, por ahora (2012), salida de autóctonos, en muchos casos con fuerte bagaje académico. No parece pues previsible a corto que el saldo migratorio origine un gran incremento de la población.

Conclusiones
Durante el siglo XX se ha completado la transición demográfica, siendo el momento culminante de la misma los años 60. Es decir con cierto retraso, respecto a los países de “nuestro entorno”, Este “retraso” ha venido acompañado por situarnos en una posición extrema en valores como la tasa de natalidad (de las más bajas de Europa) o la esperanza de vida (de las más altas). En los movimientos migratorios desde y hacía el exterior se han dado situaciones muy diferentes: De fuerte emigración (primer tercio del siglo XX y 1960-73), periodos sin grandes alteraciones (tras las crísis de 1919 y 1973) y un, desconocido en la historia contemporánea española, proceso inmigratorio fortísimo en  la transición de un milenio a otro. España se moderniza demográficamente tarde, pero nada más hacerse, asistimos a un envejecimiento prematuro de la población española. Por eso tenemos las más bajas tasa de mortalidad y natalidad del mundo occidental, por eso retraso en la transición demográfica.

II. Rasgos básicos de la distribución espacial de la población.
A nivel general podemos establer varías caracteríticas generales en la distribución de la población española. Aumento generalizado de la densidad de población. Contraste entre un litoral fuertemente poblado y un interior semivacío. Concentración en áreas urbanas frente al despoblamiento de las zonas rurales  Fenómenos más recientes (últimos 20 años) respecto al incremento de la densidad: a) En las zonas aledañas a las metrópolis mayores, por el “desbordamiento” de las mismas tanto en los aspectos productivos como habitacionales, que no siempre van unidos. b) Los dos ámbitos más dinámicos son Madrid y alrededores y la costa mediterránea y las islas.

II.1. Densidad.


II.1.1.- Concepto. La densidad de población nos permite comparar territorios con diferente extensión y se halla al poner en relación el número de habitantes de una zona con la superficie de la misma, se suele expresar en Habitantes/Km2. . En 2011 la densidad media española es algo superior a 90 h/km2 , que sigue siendo una de las más bajas de la Unión Europea.” Esta media engloba realidades muy diferentes, En 2001 casi el 80% de la población se agrupa en apenas un 10% del total de los municipios, cifra que equivale al 19% de la superficie de España. En cambio en 1900 cerca del 80% de la población se concentraba en el 28% de los municipios .
Periferia llena frente a semivacio interior.
Según los datos de 2008 todas las provincias costeras superaban los 50 h/km2, excepto Lugo y Huelva. En el interior solo 8 (Córdoba Sevilla, Madrid, Valladolid, La Rioja, Navarra, Zaragoza y Álava) estaban por encima. De las 16 provincias con más de 100 h/km2 solo Madrid y Sevilla son interiores. Observamos pues la concentración en el litoral frente a semivacio interior.
En cuanto a la periferia desde los años 80 se observa que las provincias mediterráneas y las islas tienen un nivel de crecimiento mayor que la costa contabrico-atlántica. En el interior de la Península hay numerosos municipios por debajo de los 10 habitantes /km2. No obstante en el interior aparecen algunas áreas con municipios de elevadas densidades como Madrid y  su entorno, los ejes del Ebro y del Guadalquivir, 

II.1.2.- Factores explicativos.
Indudablemente factores como el clima (más duro en el interior) y sobre todo las zonas montañosas influyen en la distribución de la población pero son los factores socioeconómicos los que más influyen al tratar de provincias con un relieve diverso. Especialmente clima y altitud. Un clima extremo no facilita la habitabilidad ni el desarrollo de actividades económicas. Hasta el siglo XVIII debido a la orientación agraria del país el interior estaba más poblado, a partir de ahí cambia la tendencia, la industria y los servicios son más importantes y el peso poblacional se desplaza a la costa. A partir de los sesenta la modernización definitiva consolidó esta tendencia a la urbanización y a la concentración en la periferia con las excepciones de Madrid y los valles del Ebro y del Guadalquivir. Factores demográficos. Son la dinámica natural y la estructura de las diferentes poblaciones. Este factor consolida el contraste interior-litoral. El interior tiene menor crecimiento natural y una estructura de población envejecida, frente a un litoral depoblación más joven..

II.2. Contrastes poblacionales

II.2.1.- Costa – Interior
Desde la edad moderna se observa un vacío del interior al consolidarse el transporte marítimo como el gran medio para el intercambio de mercancías. La industria, actividad decisiva en la revolución demográfica de la Edad Contemporánea se asentara en la costa. Y lo mismo pasará con otro sector económico fundamental desde fines mitad del XX, el turismo que se asienta sobre todo en el litoral mediterráneo y las islas. La excepción de Madrid se explica por su capitalidad desde finales del XVI y que ha ido cobrando cada vez más importancia, convirtiéndose durante el franquismo en la provincia más poblada de España. La concentración de la actividad económica en País Vasco, Cataluña, Madrid, Valencia explica que hayan sido focos de inmigración. Mientras que la emigración histórica a estas zonas y al exterior procedía de las zonas que se despoblaron.
II.2.2.- Población rural y población urbana.

En España 2009 contaba con unos 8.100 municipios, de ellos casi 7400 municipios tenían menos de 10.000 habitantes, en su conjunto ocupando más de 4/5 (404.000 km2) de la superficie total del estado español, representaban menos de a un 1/5 (8,4 millones) de la población. Las ciudades de más de 100.000 hab. no llegan al 3% del territorio (13.900 Km2) , pero concentran al 40% (18,7 millones). El poder de atracción de la ciudad durante el S. XX se basa en la posibilidad de empleo, mejores servicios y comunicaciones, mayor amplitud vital. A medida que nos alejamos de las ciudades grandes y medias, se observa un decrecimiento progresivo de las densidades de población. Las aureolas en torno a las áreas urbanas tienen un radio más amplio  cuanto mayor es la ciudad que la origina. El caso más claro es el de Madrid cuya área metropolitana se extiende no solo por su provincia, sino también por el norte de Toledo y el oeste de Guadalajara. Las áreas urbanas crecen más rápidamente que las rurales. Sin embargo los territorios más dinámicos son las periferias urbanas y no el centro de las ciudades que aumentan de forma lenta o incluso pierden población.
La profunda transformación de la sociedad española en que la actividad agraria ha pasado de ocupar a dos tercio de la población a algo menos el 5% durante el siglo XX ha tenido su correlato en el “éxodo rural” por el que la población se ha desplazado y concentrado en torno a los focos de la industria y los servicios. Junto a la actividad económica, un factor muy importante en la distribución de la población en cada provincia ha sido la capitalidad administrativa. En 1833 Javier de Burgos establece la división provincial (que con escasas alteraciones ha llegado a nuestros días) con sus capitales de provincia, siendo desde entonces focos de atracción.
II.2.3.- Llanuras y montañas.
Las áreas llanas presentan mayores densidades que las montañosas. Así por ejemplo, el Pirineo, el Sistema Ibérico o Sierra Morena destacan como grandes vacíos demográficos. Ello se debe no solo a que las áreas de montaña han estado tradicionalmente menos poblada por no tener aptitud para las actividades tradicionales, sino también a que resultaron más afectadas por el éxodo rural. Las áreas montañosas tienen una dinámica demográfica más negativa que las áreas llanas, aunque existen algunas excepciones, generalmente por efecto del turismo.
II.2.4.- Norte y Sur en el interior.

Dentro del interior penínsular, las densidades de población son más bajas en la mitad norte que en la mitad sur. En el norte existen un gran número de pueblos y municipios de pequeño tamaño, herencia del proceso de colonización y repoblación medieval. Sin embargo en el sur, el tamaño de los municipios es mayor, lo que ayuda a explicar una gran resistencia al despoblamiento, ya que ofrecen más cantidad de servicios y mayor calidad de vida, por eso son capaces de retener población joven y registran una dinámica demográfica positiva. Hay pues, un fuerte contraste entre los municipios rurales de Castilla La Mancha y Andalucía, grandes y dinámicos, y los de Castilla y León, el interior de Galicia o Aragón, pequeños y con constantes pérdidas de población. Estos contrastes también tienden a reproducirse en la costa. La franja litoral cantábrica es mucho menos dinámica que la mediterránea y además cuenta con municipios de menor tamaño.

II.2.5.- Ejes de transporte y espacios intermedios.
Los principales ejes de transporte (autovías, autopistas) suelen coincidir con las áreas más dinámicas .Por un lado las grandes infraestructuras tienden a seguir las áreas más densamente pobladas y a la vez actúan como dinamizadoras de esos espacios, favoreciendo su desarrollo. En cambio, en los espacios no atravesados por estos ejes las densidades son habitualmente menores

 

 

III.- DINÁMICA NATURAL

Viene dada por el crecimiento vegetativo que es la diferencia que hay entre la natalidad y la mortalidad. En España la transición demográfica ha sido más tardía que en el resto de Europa, por ello tenemos tasas de natalidad y mortalidad más bajas que en el resto de nuestros vecinos, porque la saturación de la bajada de ambas tasas ha sido muy reciente. El repunte en la natalidad ha sido frenado en seco por la crisis.
III.1.- Natalidad y fecundidad
Aunque son conceptos parecidos, las tasas son distintas ya que la natalidad se contabiliza sobre la población total y la fecundidad sobre las mujeres en edad de recrear, lo que evita que influya en envejecimiento de la población. Ambas tasas son en la actualidad de las más bajas del mundo, no obstante su descenso se ha producido de una forma más lenta y acelerada que el resto de Europa.  No obstante, en los últimos años se apunta la tendencia de que el bajón de la natalidad y la fecundidad han llegado a su techo y están empezando a crecer debido a la inmigración, y a un leve repunte debido a las políticas demográficas... No obstante, la crisis reciente ha parado la emigración y la recuperación de las tasas de natalidad y fecundidad.
A.- Factores

Estructurales.- Son los mismos que han aparecido en todos los países desarrollados y que han hecho que disminuya la natalidad. La liberalización y acceso al ámbito público de la mujer, aparcando la función reproductora que le tenía asignada con exclusividad la sociedad rural, los cambios en la forma de vida, como consecuencia de la urbanización, la generalización de la forma de vida urbana, sustituyendo a la rural, (donde el ocio y el consumo se imponen como valores haciendo disminuir la natalidad ) y la secularización y la disminución de la influencia religiosa en la sociedad (que han hecho que prevalezcan las relaciones de pareja sobre la función reproductora y que se conozcan y se utilicen los métodos anticonceptivos..., ) el paso de familia como unidad de producción a unidad de consumo, , el retraso de la nupcialidad motivado por la necesidad de formación...

Coyunturales.- Nos diferencian con el resto de Europa, explican la tasa de fecundidad tan baja. El paro estructural y el precio de la vivienda que hacen que se haya retrasado la nupcialidad y por tanto, el retraso en el abandono de la familia y la posibilidad de tener hijos. La pervivencia del modelo cristiano de la familia que ha hecho que exista un porcentaje menor que en Europa de otro tipo de familias, distintas a la tradicional, y, por tanto hace que también disminuya la natalidad. La menor protección y ayuda pública a las familias (precio de guarderias, subvenciones a mujeres trabajadoras...) que en el resto de Europa. El haber terminado más tarde la fase de la transición demográfica ha hecho que la saturación de las bajadas de las tasas sea más tardía y también su recuperación. Es decir que estas tasas tan baja de natalidad responden a cierto retraso con respecto a Europa.

 

 

 

 B.- La distribución espacial.- Se aprecian diferencias entre los territorios. Causas: - Diferente estructura por edades. - Distinto comportamiento tradicional de la natalidad. - Las diferencias de desarrollo económico provocaron movimientos migratorios, que rejuvenecieron unas regiones y envejecieron otras.
*Superior a la media nacional en el Sur, los archipiélagos y el Mediterráneo.
 
*Inferior a la media nacional  en el Norte y el interior de España.
III.2.- La mortalidad
La mortalidad es el fenómeno relacionado con el fallecimiento de los miembros de una población. Asociado al concepto de mortalidad encontramos el de esperanza de vida, media de la cantidad de años que vive una población en un cierto periodo de tiempo.
A.- Evolución de la mortalidad
Hasta finales del siglo XIX la población española se caracterizaba por las altas tasas de mortalidad y la baja esperanza de vida. En la actualidad, la tasa bruta de mortalidad se encuentra en torno al 8,5 por mil, un nivel a partir del cual resulta ya muy difícil seguir bajando.  La mortalidad infantil ha seguido una trayectoria muy similar. La esperanza de vida al nacer evolucionó también a valores muy positivos a lo largo del siglo XX a causa del descenso de la mortalidad. A principios de ese siglo se encontraba en torno a los 35 años y en la actualidad es de unos 78 años. Especialmente significativo ha sido el aumento de la esperanza media de vida de la mujer, que ha pasado de los 35 años en 1900 a los 82,4 que presenta hoy. La diferencia con la esperanza media de vida de los hombres es de unos 7 años.
B.- Causas del comportamiento de la mortalidad
Causas exógenas:
En el pasado, cuando dominaba la mortalidad catastrófica, las causas se debían a crisis de subsistencia, hambrunas, epidemias, guerras, etc., que con su aparición cíclica mantenían estancada a la población, pese a las elevadas tasas de natalidad. En la primera mitad del siglo XX dominaron las enfermedades infecciosas como causa de muerte.
Causas endógenas:
En la actualidad, las causas de muerte se relacionan con las enfermedades degenerativas en edades avanzadas y con las enfermedades sociales o propias del modo de vida de la sociedad actual; destacan las enfermedades del aparato circulatorio y digestivo y las muertes violentas (accidentes de circulación, asesinatos, suicidios, etc.). Por tanto, las causas predominantes de mortalidad en nuestro país se pueden resumir bastante bien con las famosas «tres ces» (corazón, cáncer y carretera). La mortalidad se concentra en aquellos estratos de población de edades más avanzadas y más entre los hombres que entre las mujeres.
Factores explicativos del descenso de la mortalidad
C.- Los factores explicativos del descenso de la mortalidad son:
1. Las medidas sanitarias (avances médicos).
2. La mejora de los recursos socioeconómicos, sobre todo de la alimentación.
3. La combinación de una serie de factores de tipo social, demográfico, económico y cultural que han repercutido positivamente en una mejora de la salud de la población.
D.- Distribución espacial de la mortalidad en España
Por comunidades autónomas:
En la actualidad, las comunidades con una tasa de mortalidad más alta son: Asturias, Aragón, Baleares y Galicia; en cambio, las tasas más bajas corresponden a Canarias, Madrid, Región de Murcia, Andalucía y Cataluña; sin embargo, utilizando el indicador de la esperanza media de vida, las regiones del norte presentan índices más positivos que las del sur.
Diferencias entra las áreas rurales y las áreas urbanas:
La oposición espacial se presenta también entre áreas rurales y urbanas como consecuencia de los diferentes modos de vida, la desigualdad en el acceso a la sanidad, la educación y el nivel de bienestar. El mundo rural la tasa de mortalidad es más alta, debido al envejecimiento de la población.
III.3.- El crecimiento natural
El crecimiento natural o crecimiento vegetativo de la población es el aumento o disminución de esta dependiendo sólo de la natalidad y la mortalidad.
A.- Fases del crecimiento natural
El crecimiento natural ha tenido una tendencia positiva desde finales del siglo XIX, debido al continuo descenso de la mortalidad y a la más lenta reducción de la natalidad. No obstante, se pueden establecer diferentes etapas:
1. 1850-1900: Se produce una evolución irregular del crecimiento natural debido, sobre todo, a la mortalidad epidémica.
2. 1900-1950: Las tasas de crecimiento se mantienen más altas que en el periodo anterior, como consecuencia del descenso de la mortalidad ordinaria y del mantenimiento de unas tasas de natalidad altas. Los dos puntos de inflexión vendrán marcados por la epidemia de gripe de 1918 y la mortalidad provocada por la Guerra Civil.
3. 1950-1970: Es el periodo de mayor crecimiento natural, fruto de una mortalidad que ha llegado a sus valores más bajos y de una natalidad que se mantiene bastante elevada, superior al 20 por mil.
4. A partir de la década de 1970: El crecimiento natural inició su descenso en esta época, a raíz de la caída de la fecundidad y de un incremento de las tasas de mortalidad; esta caída ha tenido lugar de manera muy brusca. En consecuencia, se ha producido una fuerte reducción de la tasa de crecimiento natural en un corto periodo de tiempo, pasando del 1,1% en 1977 al 0,2% en 1999. En los últimos años se ha iniciado una tímida recuperación, debido a la inmigración, recuperación que se ha detenido por la crisis
B.- Razones del cambio en el crecimiento natural
Para poder explicar la evolución de la natalidad y la mortalidad se ha formulado la llamada teoría de la transición demográfica. Esta teoría describe el paso del antiguo sistema demográfico, caracterizado por las elevadas tasas de natalidad y mortalidad, que originaban un lento crecimiento, a un sistema demográfico moderno de nuevo equilibrio, con un lento crecimiento, pero ahora debido a unas tasas de natalidad y mortalidad reducidas. Entre ambos periodos tendría lugar una fase de transición de elevada crecimiento, consecuencia de un descenso de la mortalidad anterior al de la natalidad.
Las causas de la transición demográfica se han relacionado con los procesos de modernización social, cultural y, sobre todo, económica. La transición demográfica española presenta una cierta singularidad con respecto al resto de los países europeos, que se concreta en la parición mucho más tardía de la reducción de las tasas de mortalidad y natalidad; por ello, la época de máximo crecimiento de la población española se retrasó casi un siglo con respecto a algunos países europeos.

C.- Desequilibrios territoriales de los movimientos naturales
Para explicarlos hay que combinar factores de tipo demógrafico (natural y migratorio) y económicos. Aunque actualmente las tasas de natalidad, mortalidad y de crecimiento natural son bajas en todas las comunidades autónomas, existen ciertos desequilibrios entre ellas, en función de una serie de factores que actúan interrelacionados entre sí. La estructura de la población va a ser fundamental para los movimientos naturales. Una población relativamente joven va a ser que la natalidad y el crecimiento natural sean mayores y la mortalidad menor. Las zonas más envejecidas son las del interior (emigración de los sesenta) y la cornisa cantábrica (crisis del 73), las zonas más rejuvenecidas son el este peninsular, Madrid y el valle del Ebro. Aquellas zonas más desarrolladas tendrán una natalidad menor, por tanto, más envejecimiento y mayor tasa de mortalidad. Zonas menos desarrolladas, donde el mundo agrario sea todavía importante, tendrán una natalidad mayor, una mortalidad menor y un crecimiento natural más amplio. También hay que tener en cuenta a la cornisa cantábrica, que no se ha recuperado de la crisis del 73 y ha habido emigración con lo que ha aumentado el envejecimiento. Las migraciones hay que dividirlas en dos tipos. Las emigraciones de los años sesenta hacia las zonas más desarrolladas, que crearon, sobre todo, en la España interior unas regiones muy envejecidas. El segundo tipo, son las inmigraciones actuales hacia todo el levante (desde Almería a Gerona), Madrid y el Valle del Ebro. Estas inmigraciones rejuvenecen a la población. Los contrastes entre el norte y el sur, que reproducen la situación de la natalidad y reflejan la estructura por edades. Los valores positivos más altos están en regiones menos desarrolladas poco envejecidas como Canarias, Andalucía o Murcia o en regiones desarrolladas pero que la inmigración ha rejuvenecido la estructura de la población (Baleares y Madrid). Los valores más negativos del crecimiento natural, nos los encontramos en Asturias y Cantabria (crisis del 73), Galicia, Castilla-León y Aragón (envejecidas por las emigraciones de los años 60)


IV.- DINÁMICA MIGRATORIA

Los movimientos de población en el espacio se denominan migraciones y son decisivas para conocer el crecimiento real. La salida de efectivos, o emigración, de su lugar de origen, repercute negativamente en el crecimiento natural porque hace descender la fecundidad y aumenta la mortalidad por envejecimiento de la población que queda. La inmigración o llegada de población a un lugar de destino favorece el crecimiento natural, ya que aumenta la natalidad y desciende la mortalidad. El balance de emigración e inmigración se denomina saldo migratorio.
Un aspecto destacado de la población española es su movilidad hacia otros países de África, América o Europa; en épocas más recientes, por el trasvase de población de unas regiones a otras, o de áreas rurales a urbanas. En general, se está de acuerdo en que existe una motivación económica: la búsqueda de un empleo en otro lugar, que permita mejorar la situación económica y, en consecuencia, las condiciones de calidad de vida y bienestar social. Además, cada etapa presenta sus propias características en cuanto a condiciones sociales, económicas o políticas que influyen en el proceso. En la historia de España, los movimientos migratorios se pueden analizar en tres grandes apartados.
II.1. Las migraciones exteriores
España ha sido un país tradicionalmente emigrante. La revolución industrial o la modernización económica en España ha sido un proceso lento e irregular que se inició en el siglo XIX y tuvo su fase final en la década de los sesenta. Esta modernización ha sido posible por la válvula de escape que han significado las emigraciones exteriores, ya que disminuía la presión demográfica y aportaban divisas con las que contrarrestar la balanza comercial deficitaria. Estas emigraciones han tenido dos grandes destinos; Iberoamérica y Europa Occidental. En la actualidad ha aparecido el fenómeno de la inmigración. Trabajadores extranjeros que se quedan con los puestos laborales menos cualificados, lo mismo que los españoles hace cuarenta años. O la misma tendencia inmigratoria que Europa Occidental, pero con un retraso de cuarenta años y con la característica que la aparición del fenómeno ha sido de forma brusca. Al igual que en otros aspectos (económicos, políticos...) hemos llegado más tarde y de forma más acelerada.  La crisis actual ha parado la tendencia alzista de las inmigraciones.
a) La emigración al norte de África fue importante durante el siglo XIX. El principal país destinatario fue Argelia y los emigrantes procedían de las provincias de Alicante, Murcia y Almería; eran agricultores y mineros que abandonaron sus lugares de origen por las duras condiciones de vida. El empleo de los españoles en Argelia se centró en las obras públicas y en la agricultura.
b) La emigración a Ultramar fue importante durante la primera mitad del siglo XX. Los países de destino fueron Argentina, Cuba, Brasil, México y Uruguay y, más tarde, Estados Unidos y Canadá. Estuvo protagonizada por campesinos gallegos, asturianos y canarios de escasos recursos. La emigración a Latinoamérica se prolongó hasta los años 1930, época en la que la crisis económica obligó a esos países a poner restricciones a la entrada de extranjeros.
c) La emigración a Europa fue muy importante entre los años 1960 y 1970. La década de los años 1960-1969 conoce el mayor número de salidas, llegándose a superar en algunos años la cifra de 100000 emigrantes. Desde 1974, la salida de emigrantes se hace mucho más débil lo que motivará que el balance migratorio a partir de entonces sea negativo o escasamente positivo. En esta emigración a Europa, las comunidades que más efectivos aportaron fueron Andalucía y Galicia.
II.2. Las migraciones interiores
El desplazamiento de personas entre las distintas provincias y regiones de España, desde las áreas rurales a las urbanas, es uno de los fenómenos geodemográficos de mayor importancia de los últimos tiempos. El proceso de industrialización y urbanización será el causante de las migraciones interiores, que se desarrolla en España con toda su intensidad entre los años 1960 y 1970.
Existen varios tipos de migraciones interiores:
Estacionales o temporales de duración limitada y carácter cíclico. Entre ellas la trashumancia, las realizadas por agricultores para la vendimia…
Definitivas o de larga duración entre las que encontramos el éxodo rural, migraciones interurbanas (entre pequeñas y medianas ciudades)suburbanas, traslado de ciudades a zonas rurales cercanas
Movimientos habituales periódicos y habituales, motivados por trabajo, ocio, de uno o varios días de duración. Las ligadas al trabajo se llaman movimientos pendulares .
Evolución histórica
Las migraciones interiores presentan dos etapas: la primera transcurre desde el siglo XIX hasta 1950; la segunda, desde esa fecha hasta el presente.
a) Desde el siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, la cuantía de estos desplazamientos no fue grande; no obstante, la industrialización de Barcelona y el País Vasco y las obras públicas iniciadas en otras grandes ciudades durante la dictadura de Primo de Rivera intensificaron las migraciones interiores, pero la Guerra civil y los años de posguerra hicieron disminuir los desplazamientos. Las zonas migratorias pertenecían a Galicia, las dos Castillas, Aragón y Andalucía oriental, mientras que las receptoras de emigrantes fueron Cataluña, Levante, el País Vasco, Andalucía occidental (Sevilla) y Madrid.
b) En los años 1960 y 1970 se producen importantes migraciones interiores. Se calcula que entre 1960 y 1985 unos 12 millones de personas emigraron de su lugar de origen. Las provincias más beneficiadas por la afluencia de emigrantes fueron Madrid, Barcelona y Valencia, a las que siguieron Vizcaya, Girona, Tarragona, Alicante y Sevilla, las regiones generadoras de emigrantes fueron Extremadura, CastillaLa Mancha y Andalucía oriental.
Nuevas tendencias
En los últimos años, las migraciones interiores han variado en intensidad y comportamiento geográfico. Estas son las novedades más sobresalientes:
• La progresiva ampliación de las provincias con saldos migratorios positivos y la pérdida de la polarización en los lugares de destino que presentaba anteriormente el fenómeno migratorio.
• La reconversión de áreas tradicionalmente de inmigración en áreas de emigración, debido a la salida de antiguos emigrantes; son los llamados «emigrantes retornados».
• El éxodo rural es sustituido por desplazamientos de población entre los diferentes centros urbanos. La saturación de las grandes ciudades y de los centros ha hecho que crezca hacia las ciudades satélites.
• Varía también el tipo de emigrante: el actual pertenece de forma mayoritaria al sector servicios.

II.3. Inmigración de extranjeros en España
La inmigración en España ha existido desde siempre, pero es desde la década de 1990, un fenómeno de gran importancia demográfica y económica. En unas pocas décadas, España ha pasado de ser un país generador de emigración a ser un receptor de flujo migratorio. A partir de 1973, con la crisis del petróleo, la emigración de españoles al extranjero empezó a dejar de ser significativa y se produjo el retorno de muchos emigrantes españoles que se mantiene hoy en día.

 A causa de la crisis económica que atraviesa España, del 2010 al 2011, se produjo un descenso por primera vez en la historia de 37.056 personas en cifras absolutas. Hasta 2011 venían a España más personas que las que se marchaban. Desde 2011 es al revés, salen más que los que entran, algo insólito en los últimos años. Hemos dejado de ser un país predominantemente de inmigración para convertirnos en uno de emigración. Esta tendencia emigratoria acaba de empezar ya que en los próximos años continuará y aumentará. Miles de españoles, en especial jóvenes, se están yendo y se seguirán yendo al extranjero en busca de las oportunidades de trabajo que no pueden encontrar en España. El paro juvenil en España supera el 50%

En 2011, la población de origen foráneo representaba el 14,1% de una población total registrada de 47,1 millones de personas. Esto contrasta con lo ocurrido a mediados de los años 90, cuando su número era de cerca de un millón y su porcentaje rondaba el 2,5% de la población total. Durante la última década el origen de los inmigrantes se ha diversificado. En enero de 1998, los inmigrantes provenientes de la UE-15 constituían el 41,3% del total de residentes no nacidos en España. En enero de 2011, su porcentaje suponía menos del 20%. Al mismo tiempo, el mayor aumento lo registraban los inmigrantes de países europeos no incluidos en la categoría UE-15, especialmente aquellos provenientes del este europeo. El número de inmigrantes europeos de países fuera de la UE-15 entre 1998 y 2011, y su peso porcentual en el total de la inmigración pasó de 6,6% a 21%. Considerando los países de origen de la inmigración vemos que en 1998 las cinco nacionalidades dominantes eran marroquíes, franceses, alemanes, británicos  y argentinos. En 2011 esta lista era: rumanos, marroquíes, ecuatorianos, británicos y colombianos. En cuanto a la población extranjera, figuran en el registro 5.751.487 personas de otras nacionalidades, pero en este colectivo los hombres son más numerosos, con un total de 2,9 millones frente a los 2,7 millones de mujeres.En los latinoamericanos son mayoría las mujeres, en los africanos los hombres.

Distribución de la inmigración en España

La población extranjera se suele concentrar en las zonas de mayor dinamismo económico del país, y por tanto con mayor necesidad de mano de obra. Así, las zonas de España con mayor proporción de inmigrantes son Madrid y su área de influencia, el arco mediterráneo y las islas. En el caso de los inmigrantes comunitarios, muchos buscan el poder disfrutar de un clima más suave que el de sus países de origen; de esta manera, los residentes de la Unión Europea se suelen concentrar en las costas de Levante, Andalucía, Baleares y Canarias.

Por otro lado, la distribución geográfica de los inmigrantes depende también en gran medida de su nacionalidad. En Madrid y Cataluña, la suma de iberoamericanos y africanos (contando magrebíes) representa en ambas comunidades dos tercios de los inmigrantes, si bien en Cataluña hay el doble de africanos que de iberoamericanos y en Madrid sucede lo contrario. Los marroquíes son la colonia más numerosa en Cataluña y Andalucía, . La mayor parte de los ecuatorianos se encuentran entre Madrid (un 34% de ellos en 2005), Barcelona y Murcia. Los británicos son mayoritarios en Alicante y Málaga; los alemanes, en Baleares y Canarias. Por su parte, casi la mitad de los rumanos de España residen entre Madrid y Castellón.

II.4.- Consecuencias de las migraciones
Las repercusiones de las migraciones interiores se dejan sentir especialmente en  los planos demográfico, social y económico.
a) Para las zonas que actúan como focos de atracción, los emigrantes suponen un cambio positivo sobre el crecimiento real, la estructura demográfica y la dinámica natural. Los emigrantes se convierten en la base del crecimiento demográfico de muchas áreas urbanas, tanto por el aporte directo que suponen como por su repercusión sobre la fecundidad, al ser una población mayoritariamente joven. Así, la estructura por edad se ve rejuvenecida; la población activa, incrementada, y la natalidad y la fecundidad, revitalizadas. En el plano social, el aporte de nuevos contingentes es considerado como un factor que acentúa la riqueza y la diversidad cultural; en el plano económico, se produce una mejora en la oferta de mano de obra y una mayor concentración de recursos humanos.
Pero también las zonas de inmigración se ven obligadas a asumir nuevos costes para satisfacer las demandas de una población en crecimiento: nuevos equipamientos e infraestructuras, mayor número de viviendas, etcétera. Aparecen también problemas en la convivencia, de xenofobia, delincuencia e integración. Estas se acusan en los periodos de crisis económicas
b) Las zonas de emisión de emigrantes sufren repercusiones de carácter más negativo que positivo. Demográficamente, se produce un descenso de la población, el envejecimiento de su estructura y la caída de la fecundidad; en el plano económico, un empobrecimiento de los recursos humanos y una reducción de las actividades económicas. La emigración supone una mejora de la renta para los que permanecen.

III.- ESTRUCTURA O COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN.
La vamos a estudiar desde dos puntos de vista, el demográfico o natural, y la estructura de la población activa. Las dos grandes cuestiones son el envejecimiento y la alta tasa de paro que hay en España.
III.1.- Demográficas: composición por sexo y edad
Se refiere a la distribución de la población entre hombres y mujeres y según las diferentes edades. Su análisis es básico para entender los procesos demográficos: fecundidad, mortalidad y las migraciones; sociales y económicos, como la educación y el mercado laboral. El número de mujeres es ligeramente superior al de los hombres, esto se explica por lo que se conoce como supermortalidad masculina. La edad es una variable demográfica de gran interés, de ella dependerá la planificación de equipamientos docentes y asistenciales, la población en edad de trabajar, las previsiones de población futura... La población española presenta una tendencia hacia el envejecimiento y una importante reducción de la población joven. Las comunidades autónomas con población más joven son Andalucía, región de Murcia y Canarias y las de mayor población envejecida Principado de Asturias, Castilla-León y Galicia.

La composición de la estructura por sexo y edad se observa en la pirámide de edades. La de 1900 traduce alta natalidad y baja esperanza de vida, por alta natalidad. en la de 1950 se aprecia una base más reducida porque se reducen los nacimientos durante la Guerra Civil. Entre los 25 y 39 años  la sobremortalidad de la guerra.
En la pirámide de 1991, la mortalidad de la guerra se refleja en las edades entre los 72- 82 años. La gripe del año 18, en las generaciones que ahora superan los 70 años, el déficit de nacimientos de la guerra entre los 50-55 años. La reducción de la base muestra el descenso de la fecundidad a partir de 1977. En la pirámide de 2001 se aprecia: Disminución de efectivos entre 0-15 años por reducción de la fecundidad engrosamiento de efectivos entre 25 a 34 años por inmigración de población extranjera. En la pirámide de 2008 se desprende que la población española va camino de un progresivo envejecimiento. La población española va camino al envejecimiento . El fenómeno es interesante por las consecuencias sociales y económicas: incremento de recursos sanitarios y hospitalarios, mejora de servicios sociales y aumento del coste de las pensiones.
III.2.- Sociales: estado civil, formación
 Los cambios de la población española en relación a su estado civil se encuentran entre los más significativos de la evolución de la vida social; el interés se centra en la influencia del estado civil de la población sobre el nivel de fecundidad y sobre la formación de hogares y familias. A partir de los datos que arrojan los últimos censos, los hechos más significativos son el aumento del colectivo de separados y divorciados y el descenso de la tasa de nupcialidad que presenta una tendencia similar a la media de los países de la Unión Europea. Entre las comunidades autónomas, Andalucía destaca entre las que han tenido una tasa superior a la nacional.
III.3.- Económicas: profesión, actividad, paro
Conocer cuántas personas están en disposición de poder trabajar, cuántas lo hacen y cuántas están paradas, tiene una gran importancia social y económica. La población económicamente activa es la que, a partir de 16 años, suministra mano de obra para la producción de bienes y servicios económicos o hace gestiones para incorporarse a dicha producción. Está formado por dos categorías: ocupados y parados. Durante el siglo XX la población activa experimentó un crecimiento muy importante, especialmente a partir de 1981, debido al aumento de la población adulta y por la incorporación de la mujer al mundo laboral. Dos características recientes de la actividad relacionadas con la edad son la incorporación cada vez más tardía de la población al mundo del trabajo y la salida anticipada de éste. La diferencia de la actividad según el sexo es todavía apreciable, los varones presentan una tasa de actividad superior a la de las mujeres. Las comunidades autónomas ofrecen valores dispares: las comunidades con una tasa de actividad más alta son Islas Baleares, Comunidad de Madrid, Cataluña, Canarias…y las comunidades con una tasa por debajo de la media son Principado de Asturias, Extremadura, las dos Castilla y Cantabria.  La tasa de actividad española es una de las más bajas de la U.E.
La distribución de la población activa entre los distintos sectores económicos experimentó un profundo cambio en el siglo XX. La característica más sobresaliente ha sido la progresiva terciarización de la población activa. Otros rasgos que marcan el cambio sufrido por la estructura de los sectores económicos son la mayor diversificación de la actividad productiva; la importancia de nuevas actividades (informática, telecomunicaciones) o el aumento de las actividades relacionadas con los servicios personales y con las empresas (mensajería, seguridad…).
La distribución espacial de la población activa por sectores económicos:
 El sector primario está por encima de la media en Andalucía, Galicia, las dos Castillas  y Extremadura. * El sector secundario en Cataluña y País Vasco. * El sector terciario en Madrid, Costas Mediterráneas y Archipiélagos.  Todos estos cambios reflejan la evolución económica del país.
La tasa de paro mide la relación entre los parados y la población de activos.  La tasa de paro :ha tenido una evolución compleja: * Hasta 1973 fue baja por la emigración y la bajísima incorporación de la mujer al mundo laboral. * Entre 1973-1985 se produjo un fuerte aumento por: la crisis económica, reconversión industrial, retorno de emigrantes,  incorporación de la mujer al mundo laboral, y llegada al mercado de trabajo de la generación del “baby boom”. - Entre 1985-1995, se alternan descensos y aumentos en relación a la evolución económica. - Desde 1995, se produce un fuerte descenso en la tasa de paro, gracias a la favorable coyuntura económica internacional y a la entrada en el mercado laboral de generaciones menos numerosas. No obstante, el paro estructural ha sido siempre muy elevado en España, incluso en las buenas coyunturas económicas. En 2012 ha superado la tasa de paro el 25%., en noviembre 26,60% y constituyó la cifra más alta de los Veintisiete. La tasa de paro de España volverá a marcar un nuevo récord en 2013, con el 27,9%, tras cerrar el año en el 25,1%, los peores números de la UE-27 si se exceptúa a Grecia   Después de la construcción, el sector más castigado en verano fueron los servicios. Por primera vez, el empleo público está siendo afectado y la población activa ha bajado por el regreso de inmigrantes a su país, ante la crisis. Por regiones, el sur es el más afectado por su debilidad económica.
Atendiendo a la edad de la persona y al sexo, la distribución del paro se muestra  irregular; por edad tiene sus valores más altos en el grupo más joven, entre 16 y 19 años, más significativa es la evolución del paro entre hombres y mujeres, en la última década se ha producido un descenso muy marcado de la tasa de paro femenina. En cuanto a la distribución entre las comunidades autónomas, en los últimos años se ha producido un acercamiento en el nivel de actividad entre ellas; sin embargo, el mapa del desempleo de España pone de manifiesto un sur con tasa superiores a la media (Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía) y las comunidades del norte con valores inferiores a la media. La explicación hay que buscarla en la mayor productividad y preparación de la población activa septentrional que meridional.

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