CURSO 87/88. Un año para la historia de Benalup

Se acabaron los autobuses para ir a estudiar

En los años que nacísteis la mayoría de los actuales alumnos del IES Casas Viejas, los jóvenes de esa época o no estudiaban o tenían que desplazarse a Medina, a Alcalá o internarse en Cádiz, Lebrija, San Fernando, etc.  u optar por el más antiguo bachillerato radiofónico.

Primero A en pleno

         En el año 1987 comienzan a impartirse en horario de mañana (al año siguiente pasaría a horario de tarde) clases de primero y segundo de Bachillerato en el actual colegio Tajo de las Figuras. Para ello hubo que salvar muchos obstáculos, tocar muchas puertas y pedir la colaboración de mucha gente, por ejemplo para la matriculación. Esta búsqueda del alumno a matricular se volverá a repetir en otros cursos, pero nunca con el carácter y la imperiosa necesidad de estos primeros años. Sobre las contribuciones de la creación del Centro al pueblo, hoy estamos todos de acuerdo que no sólo ha contribuido a mejorar el nivel cultural, sino también al económico y social. Hay un inspector, Antonio Torralba, que sostiene que el desarrollo creciente y actual de Benalup-Casas Viejas se explica por la existencia del Instituto; nos parece que se pasa un pelín de exagerado, pero esta expresión refleja la importancia del Centro. Pero como dice la frase lo importante no es llegar – que en este caso lo era y mucho- sino es más importante, si cabe, continuar. Hicieron falta muchos esfuerzos, muchos sacrificios, muchos dolores de cabeza, mucha paciencia para soportar deficiencias y en definitiva mucha ilusión y aguante para superar estos primeros años llenos de dificultades. A los protagonistas de estos primeros años les debemos sin duda la situación actual del Centro y debería ser una obligación moral reconocerle su labor.

Viaje a Gibraltar

Los protagonistas del invento

         Vamos a empezar por los ocupantes originarios del colegio que debieron compartir las instalaciones con los alumnos del Instituto. Lógicamente la falta de espacio y las carencias las van a sufrir ellos también. Pero además hizo falta mucha paciencia y mano izquierda para ir limando las  posibles fricciones que pudieran aparecer. En este sentido hay que personalizar en Leonardo Ruíz como Director del colegio esa gran labor. Desde aquí nuestro reconocimiento, que alguna vez debería ser este reconocimiento más público y trascendente.

Gibraltar. Antonio Cubero, Ana, Mª Eugenia, Inma, Mª Carmen y Ana  Guillén

         Si tuviéramos que personificar en alguien como gran artífice y conductor de estos primeros años del Centro, sin duda tendríamos que hacerlo en la persona de Francisco González Cabaña, el alcalde actual, él fue durante cuatro años “el jefe” y el capitán de la nave. Junto a él Ignacio Marín como Secretario este año, luego lo sería Mercedes Pina. Por parte de los alumnos Ana María Cozar, David Sánchez y Nicolás Casas –del grupo de los nicolases-  formaban este primer Consejo Escolar. Por parte de los profesores Elvira Areán – otra de las protagonistas de estos primeros años- Paco Abolafia – del mismo pueblo que Mariló- Antonio Cubero, Amalia Almagro y Francisco Roldán. Por los padres pertenecían a este primer Consejo Escolar Manuel Erdozaín, Francisco Cabañas, José Cózar y José Luís Pérez – omnipresente en los primeros Consejos Escolares, hasta el año 98. Nunca olvidaremos su respuesta al punto de ruegos y preguntas “ruego me invites y pregunto dónde”-.

¡El Capo! Con unos poquitos años y kilos menos

         Los primeros alumnos

         El curso empezó con 103 alumnos, distribuidos en tres grupos de primero (83) y uno de segundo (20). Citaremos algunos de sus nombres; Silvia Márquez, Juan José Gil, María del Amor Caballero (que pronto abandonaría para volver de nuevo y ser una de las protagonistas de otra etapa del Centro), Diego Peña, Gloria e Isabel Torres Sillero (el apellido Sillero va a ser uno de los clásicos en el Centro, luego vendrán sus dos hermanos), los Nicolases – ya hablaremos de ellos posteriormente- Alejandro Pérez, que en la primera evaluación sacó un 4,5 en Lengua ¡lo que cambia la vida!, Ana Romero (otro apellido ilustre en la vida del Centro), María Dolores Miceas y Ruben Ríos, Manolo Viciana, ¿os suena?... En segundo de BUP podemos citar a Josefa Bancalero, Gregorio Bancalero, Noelia Barberan, Irene Cabrales, Francisco Carreto, Manolo Gallardo, J. Antonio García Galindo, Inmaculada Guillén, Luisa Sánchez Pérez-Blanco, José Vela Recio, María Jesús Mateos Castro o Esperanza Flor Bancalero.

David y Ana en un pase de modelos

Curiosas coincidencias

         De un repaso a las memorias de tutorías se desprenden algunas conclusiones, que se han ido repitiendo desde la creación del Centro hasta nuestros días. Los profesores se quejan de la falta de base de los alumnos, la falta de interés, del bajo nivel y del poco hábito de trabajo. Un tutor escribe “ he intentado que estudien con continuidad y no la noche anterior, pero no lo he conseguido”. Se cita la baja comprensión y expresión verbal y escrita, así como la presencia en un grupo de un elevado número de repetidores. Para el próximo curso se pide que se formen grupos más heterogéneos entre sí.  Otra queja reiterada es la poca participación de los padres.

Comienza una saga; los Romero Cozar

Enormes dificultades e insuficiencias

         En el informe de Secretaría se reflejan estas, tuvieron que empezar de cero, comprando sellos, bolígrafos o carpetas. El material del Centro que envió la delegación era totalmente insuficiente, sólo se disponía de una fotocopiadora y una máquina de escribir, careciéndose de cosas tan elementales como el teléfono o despacho de Secretaría. La dotación de seminarios fue escasa y no había auxiliar administrativo. Se puede leer textualmente “ hay que expresar nuestro agradecimiento al personal no docente por el celo demostrado a través de todo el curso para suplir con su interés y entrega la falta de personal suficiente” ¡Toma ya, Juan!. Juan Antonio García, el alias os lo imagináis vosotros (por cierto que el mote con aquí se le conoce le vendría de sus contactos con algunos profesores del Centro) y Juana Delgado eran los miembros del PAS y por tanto son los que llevan más tiempo en el Centro.

Carnavales en el Centro. Ana, David, Gadafi...

         En la conclusión de la Memoria, el Jefe de Estudios adopta un tono reivindicativo. Considera muy positiva la creación del Centro pero pide a Delegación para el posterior desarrollo y consolidación del Centro la construcción de un edificio propio para poder contar con más espacios y aulas y no tener que impartir las clases en horario de tarde (se va a tardar seis años en conseguirlo) y la impartición en el Centro de enseñanzas profesionales, sobre todo relacionadas con el medio agropecuario, “por que hay alumnos que no les interesa el Bachillerato” (en este caso van a ser once años)

Las actividades extraescolares

         En las memorias aparece que estas fueron muy escasas, debido a la huelga de profesores – de Marzo a Mayo- la carencia de espacio o la necesidad de alternar el uso del salón de actos con el C.P. Tajo de las Figuras. Igualmente fueron muy pocas las excursiones, ya que “este tipo de actividades retraen al profesorado por aquello de la responsabilidad civil”.

Viaje a Gibraltar. Paco Cabaña, “Yiyo”... el niño que tiene en brazos Antonio Cubero viene el año que viene al Centro como alumno, ¡como pasan los años!

La versión de los alumnos

Puestos en contacto con antiguos alumnos estos resaltan las incomodidades derivadas del hecho de tener que compartir centro, siendo los cambios de aulas continuos, la carencia de materiales y un cierto control y régimen disciplinario duro “el centro debía funcionar muy bien para que concedieran el edificio y el paso de extensión a centro propio, nos decían”. Las típicas “gamberradas” no faltaron, como por ejemplo el colocar gomas de borrar en los calentadores, con el consiguiente olor en la clase, hasta que los profes tomaron cartas en el asunto y montaron la bronca correspondiente. Cuando llegó Febrero el Instituto se preparo para la fiesta, siempre ocurrirá lo mismo, y el profe de religión, Paco,  se vistió de monja y los alumnos de niños pequeños, fue todo un espectáculo, pero más espectáculo fue lo que ocurrió después. Se había organizado una barra para vender bebidas en la fiesta, aunque no se permitió la venta de bebidas alcohólicas –eran otros tiempos-, por ello un miembro de la Comunidad y un alumno –“el Gadafi” se encerraron en un cuarto que hacía de almacén a beber. No había problema tenían las llaves. Pero en aquellos días había bebido un robo y el profe de religión al oir ruido creyó que ahí estaba el ladrón. Fue por las llaves de respuesto, abrió y la situación fue de comedia americana. El cura vestido de monja echando una bronca monumental. Nos recuerda a los problemas de Paco Labrador con la fiesta, cuando como siempre, va vestido de preso. O una persona que se disfrazó de Gallina Caponata y los alumnos sin saber quien era, como no les dejaba ver su cara, la llenaron de los insultos propios de la tierra. La sorpresa fue cuando se enteraron que era una profesora, Elvira “menos mal que nos quería mucho”.

Las relaciones con el Ayuntamiento

En los trece año que lleva el Centro funcionando las relaciones con el Ayuntamiento de la localidad han sido muy intensas. En los primeros años resultaron vitales y de una dependencia hacia él bastante importante. Estaba empezando el Centro, las deficiencias eran tremendas y el Ayuntamiento las paliaba en la medida que podía. El hecho de que el alcalde pedáneo y el Jefe de Estudios delegado – que en realidad hacían las funciones de Director- fueran la misma persona ayudaba a ello. Más tarde la dependencia se fue suavizando, llegando a una situación de colaboración mutua. Así no han faltado los roces y los pequeños conflictos. Unas veces porque el equipo directivo del Centro pensaba que el Ayuntamiento se extralimitaba en sus funciones con respecto al Centro, otras porque pensaban que no las cubría o al revés. También ha habido roces motivados por la importancia social del Centro y relativos al sector social que representa, así como algunos malentendidos, tampoco han faltado algunas historias personales. Pero no seríamos justos, si por encima de esos conflictos puntuales no reconociéramos que el Ayuntamiento ha estado al lado del Centro en los grandes problemas y muchas veces su intervención ha sido vital para solucionarlos (caso de la construcción y ampliación del Centro, la ampliación del PAS, la concesión de ciclos formativos e incluso para las gestiones de personal con la Delegación). Además la colaboración institucional en las actividades que ha programado el Centro, siempre ha sido positiva. Por otra parte, el Centro también ha colaborado y prestado su ayuda siempre que ha sido requerida. En definitiva, según mi opinión, parece claro que estuvimos, estamos y estaremos condenados – en el buen sentido de la palabra- a entendernos, el Centro y la localidad así lo exigen.