CURSO 1999-2000. El fin de una año, de un siglo y de un milenio

Semana Cultural

Italia 2000

Italia 2000

 El último año que...

Al que escribe esto (Salus) se le hace muy difícil resumir en pocas frases todo un curso, sobre todo, si está tan cerca en la memoria como éste. Si tuviera que elgir una imagen mental que expresará lo que fue el curso me quedaría con las expresiones y frases de nostalgia y miedo de unos alumnos/as (que formaban parte de una comisión evaluadora del Centro) sobre este curso y el que se nos venía encima.

Cobi, muy bien rodeado, en la jornada de convivencia en el Picacho. Año 2000

El curso 99-00 fue el último que el Centro era de carácter pequeño-mediano, con sus convenientes e incovenientes. Seguíamos teniendo las puertas del Centro abiertas, las fiestas y comidas de profesores eran algo masivo y habitual, los problemas de disciplina eran casi inexistentes, las guardias seguían siendo un momento para tomar café o “rajar” de alumnos-as, profesores-as y del equipo directivo, la relajación, la flexibilidad, la profundiad en actividades culturales y proyectos educativos seguían siendo importantes. En definitiva, seguíamos teniendo un modelo de Centro, con pocos alumnos-as y profesores-as, basado en la armonía, la flexibilidad, la importancia del alumnado como usuario de un servicio público, el deseo de utilizar las innovaciones educativas para mejorar la práctica diaria y la imortancia de las actividades culturales. Y lo teníamos claro, sabíamos como era el Centro, aunque a todo el mundo no le gustara.

Antonio Butrón nos muestra esta magnífica tarta preparada expresamente para la ocasión. Jornada de Convivencia en el Picacho. Año 2000

Un año de pretransición

Como ya conocíamos que para el próximo curso el Centro iba a sufrir una transformación en profundidad intentamos prepararnos para que el cambio fuera lo menos traumático posible. Así la Comisión de Convivencia se encargó del asunto, realizando una serie de encuestas y entrevistas con el fin de proponer una serie de normas. Imitando a la famosa y laureada transición española se intentó llegar a un consenso lo más amplio posible sobre ello y así en el último Consejo Escolar se aprobó por unanimidad (salvo alguna cuestión puntual) cerrar las puertas del Centro, que el profesor de guardia atendiera a los grupos de obligatoria en el aula cuando faltará un profesor, no separar organizativamente, ni con normas distintas al alumnado del primer ciclo y el resto y otras mediads tendentes a asegurar la integración del alumnado y profesorado del primer ciclo.

El Departamento de Inglés al completo: Antonio, María del Mar y Teresita, que nos dejó al finalizar este curso. Jornada de Convivencia en el Picacho. Año 2000

La mala pata de Manolo Viciana

Los distintos eventos se siguieron celebrando al hilo de un calendrio que ya se ha hecho tradicional. Por Octubre, la feria del libro, en Diciembre el día de la Constitución que en este curso le tocó el turno a un interesante debate sobre la movida juvenil y en él que Alexis, cuatro pesetas, dió muestras de su brutalidad oral, en Febrero por el día 14 Isabel Alcantara siguió recibiendo su clavel como si fuera un ramito de violetas. A finales de Febrero la Semana Cultural, hubo exposiciones como ésta de la Historia del Centro, desayuno Inglés, un estupendo recital de poesía, se realizó una magnífica revista, vino “El Barrio” con gran expectación y éxito – pero, como muchas de las anteriores actividades, al año siguiente,  su actuación en la Alameda fue un verdadero fracaso. La jornada de convivencia en el Picacho hubiera resultado una actividad excelente, a no ser por el accidente de Manolo Viciana, que tuvo mala suerte y estuvo el resto del curso dado de baja.

Manolo Viciana sonríe en el Picacho. No imaginaba que momentos después un tonto accidente acabaría con una seria fractura ósea.

El viaje a Granada de ese año, como de costumbre fue inolvidable. Sobre todo para Lourdes, Blanquita (“Mamá que malita estoy”), el trío Ana, Amparo y Martina, o Ana Vanessa bajando de Sierra Nevada y sus imaginaciones sobre el oso Yoguui. En la cena de segundo de Bachillerato, los oscars gustaron bastante, sobre todo, al duo Sito y Esther, algunos profesores se “recogieron” muy temprano como Ramón, Hugo o Paco o la exhibición a lo Fred Astire de cómo dijo Campoamor. Por cierto, como siempre hubo bastante polémica en la sesión de evaluación de 2º Bachillerato y, como siempre, los resultado de Selectividad fueron excelentes.

Alumnos de 2º Bachillerato. Jornada de Convivencia en el Picacho. Año 2000

Eugenio, Jefe de Estudios

José Joaquín había conseguido plaza en Jerez en el concurso de traslados y fue sustituido en el cargo por Eugenio, continuando la misma línea de trabajo, comprensión y progresividad. Este fue el último curso entre nosotros de José Vicente y otra vez nos dimos cuenta de lo difícil que resulta en esta profesión decirle adiós a los amigos, también en Navidad se fue Carmen, la administrativa, que llevaba mucho tiempo en el Centro y también ha dejado un gran recuerdo, sustituyéndole Alfonso.

Un caracol en su salsa.

Igualmente fue el último curso de Juán Carlos Arcederillo, al que los alumnos/as de primero de Bachillerato le gastaron una broma en el aula de la Naturaleza en el bosque. Sin embargo, fue el primer año de Ramón –que bien le vino a la informatización del Centro su llegada-, de Antonio Butrón, de Jesús Serván, al cual desde el principio ya le gustaban las actividades culturales, de Ana Gutiérrez...

En esta foto aparece José Vicente, tan feliz como siempre en la Jornada de Convivencia en el Picacho. Fue su último curso en el IES Casas Viejas antes de ser trasladado a Cádiz. También vemos a Maite, quien, a pesar de haber estado sólo un año, se ganó el cariño de todos.  El de la camiseta amarilla tiene un tío con un bar...

Las hermosas palabras de Luis a Lorena

Clase de Dibujo Técnico. Última hora. Paco, el profesor, le pregunta a Lorena que qué estaba haciendo. Y responde Luís de una forma tal que no podemos reproducir literalmente sus palabras, pero creanme eran pura poesía, la lírica hecha una frase. La verdad es que los alumnos/as de 2º de Bachillerato Ciencias eran unos verdaderos poetas, como el caso de Manolo Flor, su zapato y su profesora preferida: Gloria o los hermosos poemas de Manolo Gil, la dulzura de las palabras de Rosario la morosa, las odas de José Ángel a todo lo que no terminara en “o”. En Humanidades no había tantos poetas pero si gente tan fina como Manolo Román, de Valladolid, o Isabel Mateos, la mujer que no veía amanecer.

Jornada de Convivencia en el Picacho. Año 2000

También fue el año en el que los alumnos-as de cuarto se lo pasaban tan bien en clase de Lengua o que Cristina, Cabrales, Tibisay, Belen... iban a descubir para siempre el “hall”. O el affaire del viaje de primero de Bachillerato; para poder hacer la fiesta de carnaval con la que sufragarían parte de su viaje, tuvimos que hacer tres Consejos Escolares, los alumnos/as fueron al Ayuntamiento y al final, si bueno no, habíamos perdido la fiesta en el Instituto pero la haríamos en el Centro del pueblo. Estaba claro que como decía Tagore si lloras porque tus ojos no pueden ver la luna, las lágrimas te impedirían ver las estrellas. ¡ Para el próximo curso cobraría tanto sentido esa frase!

Lorena y Davinia

Las pérdidas italianas

El viaje de Estudios a Italia fue el de las pérdidas. Trini se perdía, pero practicó mucho el italiano. Un amigo suyo fue a coger prestada unas Coca Colas y no se le ocurre otra cosa que dejar como tarjeta de visitas su cartera ¡Con todo su dinero! Es que en Italia las Coca Colas salen muy caras.

Mari Paz, Jose Mari, Leti y Nazaret también se perdieron en Florencia y no cayeron en la cuenta que el móvil sirve para algo más que mandar mensajes.

A Mari Carmen Clavijo se le perdieron unos pocos vestidos – siete u ocho y el viaje era de una semana- o a Raquel se le escurrió parte de la ropa en la plaza de la Signoría.

Y para rematar la faena el dinero que perdieron muchos alumnos-as víctimas del timo de la estampita. No obstante, era la primera vez que un viaje de estudios se hacía al extranjero e Italia bien merece una pérdida. Esperemos que no sea la última vez.

El vídeo por los suelos

No sólo de cosas agradables vive el hombre. En el Centro también hubo problemas ese año y si no los hubiera habido seguro que nos los hubieramos inventado. Por ejemplo, fue famosa la rotura del televisor. Parecía imposible, pero de aquel artefacto maravilloso que había preparado Antonio Lara, se cayó un televisor. Ni que imaginar tiene que los alumnos no lo estaban contemplando plácidamente. Tampoco fue agradable los problemas que surgieron con primero de Bachillerato. No había ambiente de estudio, la base era escasa, la distancia intrasectores abismal, el esfuerzo y el trabajo del alumnado escaso, las medidas organizativas ineficaces...el desenlace unos resultados académicos pésimos, sobre todo en la primera y la segunda evaluación. Pero no quiero acabar el curso 99-00 con mal sabor de boca. Aquel año era el último de otra fase y la sensación general era que la valoración era más que positiva. En el horizonte el laberinto.