Las Lomas.

 

 

La evolución y el crecimiento reciente de Benalup - Casas Viejas no se puede entender sin analizar y relacionarlo con esta explotación agraria propiedad en su mayor parte de la familia Mora Figueroa. Nos parecía interesante reseñar su pasado y su presente, no sólo por los vínculos que mantiene y ha mantenido con nuestra localidad, sino también por su originalidad y singularidad, y además un paseo por su evolución reciente es un recorrido por la historia de España de estos últimos cuarenta años. Para ello nos pusimos en contacto con la empresa, que nos facilitó gran parte de la información que aquí se presenta.

Foto: Guillermo Guerrero CabezaAntes de los años sesenta la explotación de la finca estaba dedicada esencialmente a la ganadería extensiva, como otras muchas fincas de la comarca. Estas explotaciones ganaderas generaban poca mano de obra y estaba en manos de propietarios con poca mentalidad empresarial y reacios, en cierta medida, a los cambios que se producían en la economía española. Esa puede ser la explicación para entender que a cincuenta kilómetros a la redonda no exista una red de ferrocarril en la zona. La finca de las Lomas fue progresivamente cambiando y adaptándose al aperturismo y liberalización que se estaba produciendo en la economía española a finales de la década de los cincuenta y principio de los sesenta. Prueba de ello es que en el quinquenio del sesenta al sesenta y cinco se sembraron de ocho a diez mil hectáreas de algodón que para su recolección, en aquellos tiempos todavía bajo el sistema tradicional, fue necesaria la participación de más de 9.000 trabajadores venidos de toda Andalucía. Su alojamiento se producía en unos pabellones dobles, uno para hombres y otro para mujeres. Este monocultivo del algodón se producía porque se adaptaba al ritmo de inundación y sequía de la Laguna de la Janda. Tras varios intentos de desecación de esta laguna, está se produce definitivamente en el año 63, produciéndose el primer gran cambio cualitativo en la orientación de la Finca. Para la desecación de la antigua laguna de la Janda se recurrío a tecnología holandesa (recordemos el refrán de que la tierra la creo Dios, menos Holanda que la hicieron los holandeses) y se hicieron una serie de infraestructuras como túneles y sistemas de drenaje, que a su vez han sido imitados posteriormente. La puesta en cultivo de esta gran cantidad de tierra demandó una numerosa mano de obra a la que era necesario buscarle alojamiento. En este contexto, en plena crisis de la agricultura tradicional y la década desarrollista de los años sesenta, se crea un poblado de unas 120 viviendas y en el otro extremo de la finca un segundo poblado de otras 120 viviendas (el actual Varelo). La demanda de albañiles, sobre todo, pero también de fontaneros, electricistas, mecánicos y otro tipo de artesanos fue tan grande que supuso una especie de cantera para el posterior desarrollo del sector secundario benalupense.

A este poblado, que llegó a albergar más de mil personas, también se le dotó con una serie de servicios que permitiera cierta autosuficiencia de la población residente en él. Así se construyó una Iglesia, un supermercado, un club social, un bar, un hotel, un cine, una biblioteca, un colegio, etc. El proyecto hay que contextualizarlo dentro de la lógica empresarial que busca el beneficio económico, pero también dentro de la filosofía de vida de los años sesenta que buscaba un fin social creando riqueza y numerosos puestos de trabajo. Por aquellos años la calidad de vida y el nivel adquisitivo de la gente que vivía en las Lomas constrataban con la de los habitantes de Benalup. Más tarde veremos como este proyecto no resistió los cambios económicos y sociales, existiendo en la actualidad la tendencia contraria, ya que muchos de los habitantes del poblado se están marchando a vivir a Benalup - Casas Viejas.

La década de los setenta fue la etapa de consolidación de la explotación en la agricultura punta, empezando a destacar como una de las mejores y rentables explotaciones agrarias de Europa, abanderando la progresiva tecnificación estos avances. En el año 83 sufre la finca su primera gran crisis. Esta situación se intenta resolver cediendo parte de la tierra a los trabajadores. Así 200 trabajadores con una media de 12 hectáreas pasaron a ser propietarios de tierras. Este ensayo dura del 83 al 86, año en que vuelve a hacerse cargo de las tierras la familia Mora Figueroa. Entre otras cosas, este ensayo sirvió para poder mantener a salvo los puestos de trabajo, respetando los beneficios sociales de la explotación.

En el año 86 entra a forma parte de la empresa el grupo KIO, entrada que coincidió con otro cambio cualititativo en la explotación. Así, se produjo una importante inversión que mejorará la tecnificación ya existente. Se aumentó y consolidó el sistema de drenaje, se cambio el sistema de riego por los Ranger creados por la empresa Valmont ( este sistema de riego implantado por primera vez en esta finca iba a tener posteriormente un gran éxito, siendo en la actualidad en dominante en las explotaciones de regadío más tecnificadas) y sobre todo, se empieza en 1986 y se termina en 1988 la planta hortícola. Esta planta permite mayor competitividad y ahorrar intermediarios. Las labores de clasificación, lavado automático, preenvasado y envasado de los productos hortícolas se realizan con tecnología moderna y han llegado a crear más de 600 puestos de trabajo directos en campaña.

En la actualidad se sigue manteniendo el poblado. El acceso a él está restringido a los trabajadores, a los habitantes y a los que expresamente se les haya concedido el permiso. Sigue existiendo junto a los servicios básicos de luz, agua y alcantarillado, la Iglesia, el bar, el taller, el colegio y la abundancia de animales de caza. Sobre estos tres últimos elementos nos debemos detener. En el taller de la explotación han llegado a trabajar más de 60 operarios con el fin de crear las máquinas necesarias, así como la adaptación y la reparación de la maquinaria en general. En la actualidad el número de trabajadores ha bajado hasta los 25 ó 30. El colegio, uno de los elementos de los que la empresa se siente más orgullosa, ha llegado a albergar a más de 400 alumnos, no sólo del poblado, sino también de los campos de alrededor y de poblados como Cantarranas. En la actualidad continua funcionando llegando a impartir clase del primer y segundo ciclo de la Secundaria Obligatoria. Las instalaciones pertenecen a la fundación de la familia Mora Figueroa, las cuales las tiene cedidas a la SAFA. La abundancia de animales de caza menor contribuyen a darle una atmósfera y crear un clima especial. Son abundantísimas las perdices y los faisanes que pueden contemplarse en un simple paseo por el poblado. A ellas hay que unirle la presencia de aves como las palomas torcaces, cigüeñas (en el verano del 98 llegaron a contabilizarse unas diez mil cigüeñas) y el venado en la zona de montaña (el cuidado y la investigación en torno a este especie de caza mayor está dando sus frutos y ya ha sido cazado algún medalla de oro en la finca).

Pero junto a estos elementos tradicionales muchos han sido los cambios que han introducido las nuevas circunstancias políticas, sociales, económicas y culturales en el poblado. Hace ya años que comenzó el desmantelamiento paulatino y progresivo del poblado. Este gran cambio se está intentado realizar de una manera lenta y no traumática, aunque lo mismo que en todos los grandes momentos de cambio de la finca, aparecen algunas dificultades. La empresa, aunque no fuerza a nadie al abandono del poblado, ayuda e incentiva la adquisición de viviendas en poblaciones cercanas, como Barbate, Vejer y, sobre todo, Benalup - Casas Viejas. Las causas de estos cambios son múltiples y hay que conjugar aspectos económicos con otros sociales y culturales. En efecto, en las circunstancias actuales la gran mayoría de los trabajadores disponen de medios de locomoción que le permiten vivir a unos diez - veinte minutos de su lugar de trabajo, lo que permite a su vez reducir costes a la empresa. Por otra parte, el desarrollo social, educativo y cultural de los pueblos próximos (entre los que destaca Benalup) actúa como elemento de atracción, especialmente entre la población joven. En definitiva, estamos asistiendo a otro gran cambio cualitativo motivado por la necesidad de adaptación a las circunstancias que imponen los tiempos actuales.

Los principales tipos de cultivos de la explotación son de regadío, no obstante, admiten una sencilla clasificación en productos extensivos e intensivos. Entre los cultivos extensivos destaca el algodón y la remolacha como los dos más importantes, a los que hay que añadirle los campos de multiplicación de semilla de girasoles y cereales. Por lo que se refiere a los cultivos intensivos todos son de gran calidad y dedicados a la exportación, debido al bajo consumo que existe de ellos en nuestro país. Los dos más importantes son el brócoli y la zanahoria, además se cultivan otros como la alcachofa, el espárrago verde, el puerro, el apio, la col, la coliflor, etc. Como dijimos antes, la producción está orientada fundamentalmente a la exportación, siendo Europa, el principal cliente y más concretamente países como Reino Unido, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Alemania y últimamente a los países nórdicos. Se han llegado a exportar en épocas punta cerca de 15.000 toneladas de hortícolas. A raíz de la sequía del 95 se produjo una reducción del mercado, con la consiguiente merma en la exportación, en la actualidad se está produciendo lentamente una recuperación.

La ganadería bovina, aquella originaria explotación de la finca, autóctona continúa, pero sometida a una alta selección, que han convertido a su ganadería Tamarón en una de las más famosas y prestigiosas de España. Esta explotación ganadera es una especie de emblema de la finca y sigue siendo complementaria con la explotación agrícola. Otra actividad emblemática en la explotación, y que también es complementaria con la agricultura, es la caza. Para compatibilizar la agricultura y la caza han sido necesarios algunos esfuerzos, por ejemplo la no utilización de productos que pudieran resultar tóxicos.

En cuanto a los retos que presenta el futuro para la empresa debemos empezar por el agua. El agua principal fuente de riqueza y empleo, en una zona que carece de actividad industrial importante. El abastecimiento de agua se hace a través de un importante acuífero que abastece a las poblaciones de la zona y a algunos regadíos (se calculan una dos o tres mil hectáreas) y de los tres pantanos existentes (Celemín, Barbate y Almodóvar) estos pueden cubrir una superficie de 12.000 Hectáreas de las que un 40% pertenecen a las Lomas. La confederación de regantes, en la que está representada la empresa, intenta realizar las actuaciones oportunas para mantener el equilibrio entre las reservas acumuladas y los consumos agrícolas. En este sentido, junto con otras entidades, ha solicitado la creación de un cuarto pantano (el del Álamo). Otro reto importante es el de los impactos medioambientales. Las actuaciones en busca de un desarrollo sostenible son ya tradicionales, a causa del tema de la caza y del agua, anteriormente comentados. Otro reto, no por ello menos importante, es el de viabilidad económica y el mantenimiento de los puestos de trabajo actuales. Ese carácter social con el que empezó la nueva orientación de la empresa allá por los años sesenta pretende mantenerse a través de la abundante mano de obra que demanda la empresa. Los cambios sufridos por la agricultura moderna han hecho que se pierdan puestos de trabajo en los cultivos extensivos, pero ellos están siendo compensados con el aumento de los cultivos intensivos y de la planta hortícola. En definitiva, se trata de una de las constantes de la empresa en estos últimos cuarenta años, que no es otra que la de adaptarse a las circunstancias del momento para compatibilizar una gestión económica rentable, una empresa generadora de abundante mano de obra y un medio natural de gran riqueza ecológica . En ello reside precisamente, según nuestro punto de vista, esa originalidad y singularidad de la que hablábamos al principio.

Por último, debemos citar que son numerosas las visitas a las instalaciones de estudiantes y en particular de universitarios. Han visitado la finca muchos alumnos de universidades de agronomía y veterinaria de toda España, y con algunas de ellas existen firmados convenios de colaboración para prácticas investigativas. Este carácter educativo se complementa con las instalaciones para la impartición de clases de primaria y secundaria obligatoria para los alumnos del poblado y de los alrededores, como ya hemos escrito anteriormente.

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