EL CURA Y LA LLUVIA
Carlos Fis
as, del que hemos tomado muchas de las anécdotas que se cuentan
aquí, escribe que en la época de la "pertinaz sequía", años
cuarenta, un cura de pueblo predicaba a sus feligreses: "- Hermanos míos:
tened fe. La fe mueve montañas, la fe lo puede todo. Si tenéis fe todo se
arreglará. El próximo jueves a las siete de la tarde habrá una función
religiosa para impetrar la lluvia. Si tenéis fe, Dios os oirá. Al jueves
siguiente se celebró la ceremonia y el cura subió al púlpito: -Hermanos: os
dije que la fe lo podía todo, pero veo que no tenéis fe suficiente. Hemos
venido para pedir la lluvia al Señor y ninguno de vosotros ha traído
paraguas".