LA TORMENTOSA HISTORIA DE LA REGENTE MARÍA CRISTINA
Cuando murió Fernando VII María Cristiana, su esposa,
tenía veintisiete años de edad y quedó investida como regente del reino y de
la pequeña Isabel II, que tenía tres años. Carlos María de Isidro ni
reconoce a María Cristina, ni a Isabel II, por lo que estalla la primera guerra
carlista. Unas dos semanas después de la muerte de su marido, se disponía
María Cristina a ir a la Granja a descansar y por el camino sufrió una gran
hemorragia por la nariz. Como se acabaron los pañuelos de las damas de
compañía se acudió al oficial de escolta, quien le dio su pañuelo a la
regente. Minutos después, una vez cortada la hemorragia, la regente le da el
pañuelo sonriente al oficial de escolta, éste se lo lleva a los labios... esta
comenzado un idilio con Agustín Fernando Muños y Sánchez, oficial de
escolta. Sigue Carlos Fisas contando que en otro momento quedan solos los dos
y
se produce el siguiente diálogo: "Será preciso que sea yo quien me
declare? murmuró la regente con sonrisa cautivadora. - ¡Señora...! -¿Me
obligaras a decirte que estoy loca por tí, que sin tu amor no vivo...? -
¡Señora!..." Se casaron el 28 de diciembre de 1833 en absoluto
secreto y los que lo sabían llamaban a Fernando Muñoz Fernando VIII, guasa ha
habido siempre. Otro problema eran los embarazos, pues del matrimonio hubo ocho
hijos, por eso los carlistas iban cantando: "Clamaban los liberales que la
reina no paría, y ha parido más Muñoces que liberales había". La misma
boda se quiso mantener en secreto, pero el problema eran los embarazos, por eso
se corría por Madrid el siguiente chascarillo: "La reina Gobernadora está
casada en secreto y embarazada en público". Cuenta que Espartero va a
aprovechar esta circunstancias para que le cediera la regencia.