EL FALSO CANALEJAS

Cuenta Luis Carandell la siguiente anécdota: "Don José  Canalejas había salido de Madrid  en dirección a Santander en uno de sus viajes de propaganda política. Por telegrama le avisaron de que en un pueblo de Castilla donde el tren había de detenerse le estaban esperando numerosos correligionarios suyos para tributarle un homenaje. Don José, que estaba muy fatigado, se asustó ante la idea de permanecer despierto durante la noche y le preguntó a un colaborador suyo: "¿Tiene usted inconveniente en hacer de Canalejas por un rato?" El ayudante , que llevaba barba como su jefe y se le parecía algo, dijo que era un gran honor sustituirle en aquella ocasión. Eran las tres de la mañana cuando el tren se detuvo en aquella estación. Entre los vivas a Canalejas, el falso Canalejas abrió la ventanilla y pronunció un discurso que hizo la felicidad de las fuerzas vivas del pueblo.