EL EMPECINADO

Juan Martín, el empecinado, nace el 5 de Septiembre de 1775 en Castrillo de Duero, un pueblo de Valladolid. Aquí hay una cuenca endorróica que forman un lago negruzco a cuyo barro y cieno lo llaman pecina. De ahí toma el mote, Juan Martín, y no proviene, como a primera vista se puede pensar, de su presunta cabezonería. En la guerra de la Independencia formó parte de esa guerra anárquica, irregular, espontánea y popular que se ha llamado guerra de guerrillas, siendo el guerrillero más popular de todos. Empezó atacando las comunicaciones de los franceses entre Burgos y Madrid cuando pasaban por su comarca natal y terminó conquistando Salamanca, Béjar y entrando incluso en Madrid. Terminada la guerra se enfrenta a Fernando VII cuando este tras el pronunciamiento del general Elio, el manifiesto de los persas y la indiferencia popular vuelve al absolutismo. En 1820 se pronunció a favor de la revolución iniciada en Cabezas de San Juan con Riego - por cierto, a Riego poco después lo invitaron a una cena y al entrar pregunto:"¿Dónde nos sentamos los héroes?"-. Cuando en 1823 entran los cien mil hijos de San Luis se retira a la villa de Roa, pero allí al restablecerse el absolutismo es de nuevo apresado, siendo traicionado incluso por su mujer. El alcalde Roa llegó incluso a exhibirlo en la plaza del pueblo encerrado en una jaula. Fue condenado a muerte, pero es apresado al intentar escaparse y refugiarse en una iglesia. Muere ahorcado el 19 de agosto de 1825. El Empecinado representa al arquetipo de guerrillero que acaba la guerra de la independencia sigue luchando, pero ahora en contra del que deseaban -Fernando VII- en pro del Nuevo Régimen, como Torrijos, muere asesinado por orden de Fernando VII; paradojas de nuestra historia.