PRIMO DE RIVERA
Don Miguel Primo de Rivera se encontró con el torero Marcial Lalanda y este le invitó para los toros el domingo siguiente. El todavía capitán general le contestó que no podría ir a verlo "porque en esa fecha también toreo yo", y es que para ese día él tenía pensado dar el golpe de estado. Recién dado el golpe de estado lo llama el ministro de la Guerra preguntándole si se ha sublevado, le contesta Miguel Primo que sí, el ministro le dice que entonces queda destituido, a lo que el jerezano le responde: "No, el queda destituido es el gobierno." Y así fue.
Con los intelectuales, como todos los dictadores, se llevaba fatal. De Valle Inclán decía que era un ilustre escritor y extravagante ciudadano. A don Miguel de Unamuno le desterró a Fuerteventura y dijo de él: "El conocimiento de la cultura helénica no da derecho a enredar constantemente."