CONSERVADORES Y LIBERALES
Son muchas las anécdotas que se pueden contar sobre los distintos jefecillos de ambos partidos dinásticos. Reseñaremos alguna. Una de las más famosas se le atribuye a Canalejas -el sucesor de Cánovas-, aunque después se la han atribuido a muchos otros. Se cuenta que durante un discurso soporífero de un diputado, Canalejas se durmió en el Parlamento. Entonces se le acercó un conserje y le dijo: "Su señoría está dormido" a lo que despertándose Canalejas le replicó: "No estoy dormido, estoy durmiendo, que no es lo mismo estar bebido que estar bebiendo" Si aplicáis esta regla del gerundio pueden salir frases muy bonitas.
El conde Romanones del partido liberal llegó a ser primer ministro. Una vez los conservadores hicieron una interpelación para provocar la caída de los liberales y de Romanones. El diputado encargado de la interpelación destacaba por su baja estatura. Cuando terminó cogió la palabra Romanones y dijo: "Perdone, señoría. Tengo que recordarle el Reglamento. Póngase en pie su señoría para dirigirse a la Cámara". El cachondeo que se formó en la cámara fue tal que el presidente pasó rápidamente a otro punto y así se salvaron los liberales.
Lo que le ocurrió al político gaditano Félix Azzati refleja muy bien, según cuenta Carandell, lo que eran las elecciones en la Restauración. Buscando votos por Valencia fue a ver a un labrador que le debía muchos favores, estuvo charlando un rato con él y le ofreció un cigarro. Cuando el hielo estaba ya roto le pidió el voto como en anteriores elecciones, a lo que el labrador le dijo que contará con él. Cuando se iba el gaditano el labrador le preguntó que qué día tenía que ir a votar, al decirle que era el Domingo, el labrador le respondió: " El domingo no puede ser porque estoy comprometido con otro. Pero el lunes, o el martes, cuente usted con mi voto"