EL GANGSTERISMO EN BARCELONA (1919-1923)
En la misma época que en Chicago la Vostead Act o "ley seca" daba paso al protagonismo de Alcapone y otras mafias, en Barcelona se vivió una situación parecida, llegándola a llamarla la "Chicago española". Ante el protagonismo de la CNT en la huelga de la canadiense (45 días duró la huelga) y los éxitos conseguidos, la patronal se asustó y creo un grupos de "sindicatos libres", en realidad se trataba de un grupo de sicarios, pistoleros armados o gangster que se encargaron de matar a los líderes del anarquismo más moderados, para conseguir la respuesta y la radicalización del resto, ¡y vaya si lo consiguieron!. Algunos de los gángsters contratados eran extranjeros, refugiados durante la Primera Guerra Mundial en Barcelona. La guerra había permitido la proliferación de fábricas de munición y era muy sencillo proveerse de armas. Uno de estos individuos era un espía alemán, un tal Colman, que se hacía llamar Barón de Koenig. En este marco de impunidad, el gobernador colaboraba tácitamente con los empresarios y se aplicó muchas veces injustificadamente la ley de fugas, y miedo Koenig, que vivía dándose la gran vida y derrochando el dinero a mansalva, empezó a simultanear los encargos de los patronos con su propia empresa. Se trataba de chantajear a los patronos, que eran los que tenían dineros, exigiéndoles una cantidad de dinero a cambio de su seguridad. Los que se negaban a entrar en su juego morían víctimas de atentados, que eran atribuidos a la violencia obrera.