GIGANTES Y CABEZUDOS
Luis Carandell recoge de las actas del Congreso de los diputados la siguiente anécdota: "Un diputado de la izquierda en tiempos de la Segunda República decía en el Parlamento: - El estado es como la Iglesia; son gigantes y cabezudos que encubren a los que se meten debajo de ellos para explotarlos. Desconfiad de aquel que ponga a la Iglesia por encima de todo y de aquel que ponga al Estado por encima de todo; ¡es que él va debajo!"
Otra anécdota bastante graciosa y significativa de la segunda república, que también la cuenta Carandell, es la siguiente: " En la sesión del 24 de febrero de 1932, las Cortes Constituyentes de la República debatían el proyecto de ley del divorcio". Como habían muchas enmiendas don Julián Besteiro, el presidente, convenció a todo el mundo para que las retirasen y aprobaran rápidamente el proyecto. "¿Se aprueba el artículo sesenta? ¿se aprueba el artículo sesenta y uno" y así llegó hasta el artículo 67, contestando siempre afirmativamente los señores diputados. Al terminar Besteiro dijo: Acabamos de aprobar los artículos 65, 66 y 67 de este proyecto de ley. Pero es el caso que no tiene más que sesenta y cuatro artículos, por lo tanto es preciso anular las tres últimas votaciones"