NARVÁEZ; EL ESPADÓN DE LOJA

Ramón María Narváez nació en Loja en 1800 y fue el dominador de la escena política del reinado de Isabel II. Tenía fama de bruto, dictatorial y cabezón, son muchas las anécdotas que de él se cuentan, pero vamos a reseñar tres. Un día le visitó el embajador inglés, este le tenía a Narváez por sus manejos políticos y sus contactos con Espartero, hasta los mismísimos. Pues bien, le agarró por el cuello y le dio una patada en los mismísimos del embajador, echándolo a la calle. El cronista escribe en "salva sea la parte". Otra vez en un Consejo de Ministros que él presidía, uno de los ministros dijo que antes de firmar una determinada disposición se cortaba la mano derecha. Narváez le respondió. "Usted no se cortará ninguna mano. Con la derecha firmará la disposición y con la izquierda me tocará usted los pelendengues" Pero la anécdota más famosa ocurrió en su lecho de muerte. Cuando el capellán que entró a confesarle le preguntó si perdonaba a sus enemigos, Narváez le contesto: "No puedo perdonar a ninguno porque los he matado a todos"